Aunque no posee una fecha de creación exacta, el Escudo Nacional de la República Argentina fue aprobado por decreto, durante la sesión del 12 de Marzo de 1813 en la Asamblea General Constituyente.
. El mencionado decreto se encuentra en el Archivo General de la Nación y reza una redacción en su letra donde ordena que el Supremo Poder Ejecutivo use el mis mo sello de este Cuerpo Soberano, con la sola diferencia de que la inscripción del Círculo sea la de: Supremo Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata y los allí firmantes son el presidente de la Asamblea Tomás Antonio Valle, y el diputado Hipólito Vieytes, secretario de la misma.
El objetivo de este nuevo distintivo, además de ser un escudo de Armas, buscaba diferenciar los sellos utilizados por el gobierno del Virreinato a partir de ese momento en adelante. Es por esto que se le encomendaría al diputado de San Luis Don Agustín Donado de tamaño emprendimiento, quien le daría el trabajo a Juan de Dios Rivera Túpac, grabador y artesano del Perú, autor material de nuestra heráldica principal. Más allá de basarnos en esto, hay indicios de que días antes ya se había visto este diseño, pero no llegó nunca a saberse quien lo realizó exactamente.
Se cuenta que uno de los posibles intervinientes en crear las formas del Escudo Nacional podría haber sido Bernardo José de Monteagudo, político y abogado de Tucuman con una amplia carrera militar, y que el sello del Escudo apareció días antes de su aceptación en la Asamblea, el 22 de febrero de 1813 en una carta de ciudadanía para extranjeros, siendo la primera que aparece el mismo, otorgada ese día a Don Francisco de Paula Saubidet quien sería años más tarde el primer director del Archivo General que tuvo la Provincia de Buenos Aires, motivo por el cual suele tomarse en algunos casos el 22 de febrero como día del Escudo Nacional.
Diseño del Escudo Nacional
Descripción:
Su base está emplazada en una elipse u óvalo con su eje mayor en la vertical, a su vez dividido horizontalmente en dos mitados o campos, denominados cuarteles, siendo azul el de arriba y blanco el de abajo.
En la parte superior se encuentra un sol naciente, luego en el cuartel inferior blanco aparecen dos brazos, estrechandose de manos, sosteniendo un bastón o pica y un gorro frigio en su extremo superior.
En sus dos laterales está rodeado por una ornamentación con dos ramas de laurel que se anudan por debajo con una cinta en color celeste y blanco.
Significado del Escudo Nacional:
El óvalo dividido en dos lleva los colores que el año anterior se habrían adoptado para la enseña patria, con el azul celeste para representar la Justicia y la Lealtad, acompañado debajo por el blanco que denota la Fe y la Pureza.
El sol asomando en la parte superior, quizás en concordancia con la letra del himno que Vicente López y Planes ya tenía congeniada desde el año anterior, perpetrado en oro, apunta a la prosperidad, simbolizando el nacimiento de esta nueva nación.Ya en el campo blanco inferior, los dos antebrazos apretando su mano derecha, muestran una unión entre las Provincias del Río de la Plata, la fraternidad entre estos pueblos, sosteniendo la pica que divide simétricamente los dos cuarteles mostrando un equilibrio y compromiso entre los hombres y el gorro frigio, de origen y formas jacobino, símbolo de la Revolución Francesa, La Libertad, el arraigamiento de la soberanía popular.Por último las dos ramas de laureles simbolizando los logros y la independencia, coronando al Escudo en toda su extensión, y la cinta uniendo fraternalmente todo por debajo con los colores nacionales.
Por eso sean eternos los laureles que supimos conseguir, coronados de gloria vivamos... salud a todo el pueblo argentino en el día de su escudo nacional!!
El Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina tendrá a su cargo investigar, estudiar, proponer y divulgar las actividades culturales vinculándolas al desarrollo social, mediante la protección y difusión del patrimonio cultural tangible e intangible de la cultura popular argentina.
sábado, 12 de marzo de 2016
sábado, 16 de enero de 2016
Repatrian los restos del general Juan de Lavalle
Un 16 de enero de 1861 procedentes de Bolivia llegan a la ciudad de Rosario los restos del prócer de la independencia argentina general Juan G. de Lavalle para ser embarcados en el vapor Guardia Nacional, que los condujo a Buenos Aires, donde fueron sepultados con honores.Después de la derrota sufrida en Famaillá el 19 de septiembre de 1841, el general don Juan Lavalle mandó ensillar, y con los 200 hombres que le quedaban se retiró hacia Jujuy.
Al llegar a Salta conoció a Damasita Boedo, hermana del coronel Boedo, una hermosa joven rubia, de ojos azules, que no llegaba a los 25 años de edad, y, enamorado de ella, se la llevó en su retirada.
En la madrugada del 7 de octubre hizo alto sobre el río Sauce, desde donde destacó al comandante don Pedro Lacasa hacia Jujuy, llegando él ese mismo día por la noche. En Jujuy encontró que las autoridades habían fugado hacia la quebrada de Humahuaca, dejando acéfalo el gobierno.
A las 02.00 horas del día 8, el general Lavalle hizo acampar a sus tropas en unos potreros de alfalfa en los suburbios de la ciudad, en el lugar llamado La Tablada.
El general llegó enfermo, después de una marcha de dieciocho leguas en quince horas al tranco, los disgustos del día y el abatimiento que se había apoderado de su espíritu al ver derrumbarse todas las posibilidades de seguir la lucha.
Ocupó una casa en la ciudad en la que había estado alojado el doctor don Elías Bedoya, en calidad de enviado del general la noche del 8 de octubre, con su secretario don Félix Frías, el teniente don Celedonio Álvarez con ocho hombres de su escolta y su ayudante Lacasa, que era ese día el edecán de servicio; por supuesto que también iba Damasita con el general.
En medio del profundo silencio de la noche comenzó a despuntar el alba del sábado 9 de octubre de 1841. En la madrugada trágica, una partida federal con unos 30 hombres, al mando del teniente coronel Fortunato Blanco, llegó al paso de sus cabalgaduras cerca de la casa donde se alojaba Lavalle.
Al ruido, salió Damasita, e interrogada por el paradero de Lavalle, contestó que, efectivamente, habíase alojado allí, más que, en ese momento, se encontraba en el campo de La Tablada.
Cerróse la puerta de calle enseguida; Lacasa, que se hallaba durmiendo en la habitación de enfrente, ala derecha, en compañía de Félix Frías, se despertó y prestamente salió al zaguán, y por la puerta que no se había cerrado todavía alcanzó a divisar una partida de federales.
Rápidamente dio la voz de:
–¡A las armas!
Las huestes enemigas parecían completamente desorientadas y no aprovecharon la circunstancia favorable de hallarse abierta la puerta de calle.
Ignoraban, por otra parte, que en ella se encontraba el general Lavalle. Lacasa hizo poner de pie a los soldados que se encontraban en el patio y corriendo al fondo de la casa se dirigió al general para pedirle órdenes. No era Lavalle un hombre de intimidarse lo más mínimo por este suceso, y antes de tomar medidas, inquirió:
–¿Qué clase de enemigos son?
–Son paisanos –respondió Lacasa.
–¿Como cuántos?
–Veinte o treinta.
–No hay cuidado entonces; vaya usted, cierre la puerta y mande ensillar, que ahora nos hemos de abrir paso.
La puerta de calle fue cerrada con precipitación, lo que produjo aún mayor recelo en la fuerza enemiga, que viendo en ello una señal de resistencia, decidió echarla abajo por algún procedimiento.
Lavalle salió al segundo patio cubierto con una bufanda de vicuña, dado lo temprano de la hora y estado de salud. De valor personal, temerario y de acuerdo a su costumbre, no es extraño que se presentara en el momento de peligro sin ceñir su espada.
El acero que lo acompañó en las guerras de la independencia lo extravió su asistente en la batalla de Famaillá, por lo cual su secretario le obsequió una espada que fue la que le acompañó hasta su muerte.
Quería disponerlo todo por sí mismo con su arrojo y su intrepidez ante el peligro.
Pero ahora no se trataba de combatir con 97 granaderos contra 500 soldados enemigos, como en Río Bamba, o 100 contra 300, como en Pasco; ahora era una escaramuza, una especie de búsqueda policial inquiriendo de qué se trataba.
Al llegar a la siguiente puerta, que estaba cerrada, el general observó la partida por el ojo de la cerradura; en ese momento sonó un balazo..., luego dos más, tirados contra la fuerte y tosca puerta de cedro que guardaba la entrada principal de la casa. Este fuego sin dirección, hecho por la patrulla federal contra la casa, tuvo una virtud que ellos no soñaron. Una de las balas penetró por la cerradura e hirió mortalmente al general Lavalle, quien se dobló hacia adelante. La bala, que luego conservaría el general don Bartolomé Mitre como una reliquia, se alojó en su garganta.
La herida era mortal. El general cayó cerca del zaguán. Su sangre, que manaba en abundancia, empapó su bufanda de vicuña.
El autor de su muerte era un mulato llamado José Bracho, quien luego habría de conocerse entre algunos federales como el "héroe de la cerradura".
Lacasa, que había precedido a su jefe penetrando en la habitación, salió precipitadamente y encontró a Lavalle en el suelo en los estertores de la agonía. Luego quedó inmóvil, con los ojos abiertos hacia la puerta del zaguán que habría de ser famosa, y por donde su arrojo había pensado buscar la libertad en una arremetida audaz.
Nada podía ser más inesperado que el trágico fin del jefe que los había llevado a tantas batallas.
Algunos corrieron a incorporarse al grueso de las fuerzas que no lejos de allí estaban al mando de Pedernera, quien desde aquel momento tuvo que asumir el mando de las huestes, cada vez más diezmadas.
Estando en los preparativos para continuar la retirada, con el cadáver del general, se presentó Damasita al general don Juan Esteban Pedernera, quien al verla le dijo:
–Mire usted, Damasita: el general ya ha muerto; me parece por lo mismo que su presencia aquí ya no tiene objeto. Seguramente que usted desea volver al seno de su familia, y si esto es así, le haré dar todos los recursos necesarios para que usted regrese a su casa.
Pero ella, que era de un alma entera, replicó con admirable entereza:
–Señor general: cuando una joven de mi clase pierde una vez su honra, no puede volver jamás a su país. Prepáreme usted una mula para seguir yo también adelante, y vivir y morir como Dios me ayude.
En casa del general don Juan Gregorio de Las Heras, a los pocos días de la muerte del general Lavalle, se hallaban reunidos el general Deheza, el coronel De la Plaza y el general don Mariano Necochea. Al tener conocimiento de la tragedia, el último dijo:
–¡Pobre Juan! Los malos ejemplos de don Simón le habían trastornado la cabeza.
–El terreno estaba bien preparado –agregó otro de los presentes.
El cadáver permaneció bastante tiempo tirado en el suelo, hasta que el general Pedernera dispuso que fuese levantado.
Así cayó el bravo general don Juan Galo de Lavalle, el héroe de Río Bamba, el magnífico soldado de Nazca, el rey de los arenales de Moquehuá.
Su cuerpo inanimado fue colocado en su hermoso tordillo y la caravana triste y silenciosa comenzó su santa peregrinación hacia la catedral de Potosí, tras el jefe muerto, puesto a la vanguardia para evitar que cayese en poder de las fuerzas de Oribe, que lo ansiaban tenazmente para llevar su cabeza a Rosas.
A veinticuatro leguas de Jujuy, como la descomposición del cadáver del general dificultaba la marcha, dispusieron descarnarlo, y el coronel don Alejandro Danel practicó esta penosa operación.
Con el propósito de disecar mejor los huesos, fueron tendidos al sol sobre el techo de un rancho. Inesperadamente un cóndor descendió vertiginosamente de las nubes y apoderándose del cúbito del brazo derecho de Lavalle, remontó a las alturas.
Aquel cóndor, expresión de gallardía y fiereza de esos inmensos dominios solitarios y agrestes de la montaña y el espacio, tal vez quiso levantar en alto llevando y mostrando como trofeo el hercúleo brazo sableador del ínclito granadero de San Martín.
La caravana hizo 163 leguas. El 22 de octubre de 1841, a las 21:00, llegó a Potosí, siendo recibida por el presidente de Bolivia, quien dispuso que los restos del general Lavalle fueran depositados en la Catedral.
Damasita Boedo marchó con la caravana a Bolivia; llegó a Chuquisaca, y allí volviéronse locos los coyas más engreídos y retobados de amor por ella, y, conocedores de la aventura de que había sido objeto y por quien ahora peregrinaba sola en el extranjero, pretendieron reemplazar a Lavalle en la posesión de tan peregrina beldad. Pero no pudieron. La joven no había nacido para los coyas.
Un chileno cargó al fin con ella. Era Billinghurst, ministro plenipotenciario de Chile. Bajo su amparo pasó a Chile, donde vivió con el lujo y la holgura que le prodigaba su generoso amante; y lo que fue más tachable en ella es que regresó a Salta, punto de la tierra donde tan bizarramente había protestado ante el cuerpo del general Lavalle no volver jamás por culpa del muerto y causa de su deshonra.
Pero abandonó su juvenil rubor, volvió a la tierra de los suyos, que había hecho votos de no volver; deslumbró e incitó la envidia por sus trajes riquísimos y sus chales de seda con que se paseó por las calles, se zarandeó por paseos y se arrodilló en los templos, resplandeciendo todavía al lado de sus sedas y sus joya su amabilísima hermosura.
Volvió a Chile, donde murió.
Los restos del general Lavalle actualmente descansan en el cementerio de la Recoleta, en Buenos Aires, y el epitafio de su tumba encierra el postrer y eterno homenaje del pueblo argentino:
"Granadero: vela su sueño y si despierta dile que su Patria lo admira."
lunes, 14 de diciembre de 2015
Distinciones del CEDICUPO en el Día Nacional del Tango, Bahía Blanca
Con motivo de los festejos del Día Nacional del Tango en Bahía Blanca, el Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina otorgó cuatro merecidos reconocimientos a personalidades e instituciones destacadas de la comunidad. Durante el acto inaugural del 11 de diciembre, llevado a cabo en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera donde se inauguró una plaqueta homenaje a Osvaldo Pugliese -fiel representante del tango y el cooperativismo-, se distinguió a la Cooperativa Obrera Ltda. por su permanente apoyo a la cultura nacional y popular. Esta institución brinda a la comunidad una amplia oferta de servicios y capacitaciones apoyando incondicionalmente “lo nuestro”; durante todo el mes de diciembre, en el hall de entrada al lujoso auditorio de Zelarrayán 560 permanecerá en exhibición una muestra tanguera con fotografías de Omar Morán y esculturas en madera del artista Celso Biondo. Por la noche, en El Motivo Tanguería, José Valle –Presidente del CEDICUPO- entregó un reconocimiento a la trayectoria a la Sra. Ana Benozzi, porteña de nacimiento y bahiense por adopción. Docente, bailarina y coreógrafa de tango que entró en la danza con apenas 3 años, como jugando. Danzas clásicas, españolas, tap y folklore, entre otros ritmos, se hicieron
propios en su cuerpo. El tango fue siempre parte de su familia y la acompañó desde la cuna hasta que un día decidió aprender a enseñarlo, encontrando entre sus alumnos bailarines de tango de nivel internacional. Otra distinción a la trayectoria fue para el Sr. Ricardo Martín, Director de la revista VEME que en 2015 cumplió 10 años de publicación ininterrumpidos, con notas de gran interés para la comunidad bahiense, con colaboradores de lujo, historia y presente de la localidad y de un barrio en particular que verdaderamente ha hecho mérito de su pretensión de “República”, Villa Mitre.
Finalmente, el CEDICUPO reconoció al profesor y ex concejal Edgardo Raúl Ayude por su permanente apoyo a la cultura nacional y popular. Con más de 180 proyectos presentados en el Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Bahía Blanca en el cual ejerció su banca desde diciembre de 2011 hasta los últimos días, presentando una conducta consecuente con su pensamiento y valores inquebrantables, Raúl Ayude ha acompañado las propuestas culturales que han brindado los productores públicos y privados de la ciudad cuando coincidían con los intereses del pueblo.
Fin de la conversació
domingo, 15 de noviembre de 2015
Inolvidable noche de homenajes en la Botica del Ángel
A pesar de la intensa lluvia que dificultó las actividades nocturnas en la ciudad de Buenos Aires el pasado jueves 12 de noviembre, La Botica del Ángel –reducto cultural legado por Eduardo Bergara Leumann- fue testigo de una verdadera fiesta del tango y la cultura popular argentina.
Allí, desde las 21 hs se ofreció el espectáculo “Nostalgias”, conducido por José Luis Larrauri, encabezado por la cantante Gaby “La voz sensual del Tango” y acompañado por las cantantes Valentina Etchebest, Florencia Presedo y el pianista Mario Valdez, que fue también reconocido con el premio “Bahía Blanca No Olvida- Carlos Di Sarli”.
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| José Luis Larrauri, Mario Valdez y Florencia Presedo, Valentina Etchebest, Gaby y José Colángelo |
Lo más emotivo de la noche fueron sin duda las distinciones a la trayectoria que el Lic. José Valle (Presidente del Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina y Coordinador del Ciclo “Bahía Blanca No Olvida”) otorgó a reconocidas personalidades caras a los sentimientos de los argentinos en diferentes ámbitos.
El primero en recibir su diploma y medalla a la trayectoria fue la cantante y productora Elba Cristian que, entre lágrimas agradeció la distinción, recordando las dificultades con las que permanentemente se encuentran los intérpretes y productores de música nacional. Cristian produce festejos del Día Nacional del Tango ininterrumpidamente desde 1991 en importantes salas de Capital Federal con artistas de todo el país.
Seguidamente, fue el turno del querido Periodista Roberto Di Sandro, una institución del periodismo político, Decano de la Sala de periodistas acreditados en Casa Rosada y testigo de los últimos 70 años de la historia argentina, oficiando su profesión de manera intachable. Lo demuestra el respetuoso reconocimiento de todos los que tienen la suerte de conocerlo y la ovación que lo acompañó hacia el escenario de la mágica Botica.
A continuación, recibió distinción a la trayectoria del CEDICUPO el pianista director y compositor de tango José Colángelo, eximio músico en cuyo abultado currículum figura haber sido pianista de la orquesta y el cuarteto de Aníbal Troilo, a quien reconoce como su gran maestro. Las palabras de “Pepe” Colángelo fueron muy sentidas al recibir el reconocimiento, pero más aún lo fue su interpretación en el piano del tango “Responso” en homenaje a Pichuco, a quien dedicó la ejecución con un nostálgico nudo en la garganta, compartido por Marcelo Guaita, entrañable amigo del gordo Troilo, que desde la platea compartió su emoción.
El siguiente distinguido fue el Embajador de la Paz y Dr. Honoris causa Osvaldo García Napo quien recibió el Premio “Bahía Blanca No Olvida- CARLOS DI SARLI” por destacada trayectoria de 44 años luchando por la cultura, la educación, el medio ambiente, la paz y la inclusión.
Acto seguido, fue el turno del productor y representante Héctor Caballero, quien entre bromas y nostalgia recordó sus primeros años en el ambiente artístico, los incontables viajes realizados por el mundo de la mano de la música y la producción del disco de tango grabado con su ex esposa (madre de dos de sus hijos) Valeria Lynch, que le otorgó grandes satisfacciones.
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| Elba Cristian, Roberto Di Sandro, José Colángelo, Osvaldo García Napo y Héctor Caballero |
Seguidamente, llegó al escenario el ex futbolista Norberto Madurga quien emocionó a la platea con su humildad y agradecimiento destacando que este reconocimiento no era para él una distinción sólo merecida por su labor profesional en el popular deporte argentino (tanto en Boca Juniors como en la Selección Nacional) sino una caricia al alma por sus nobles valores humanos.
El siguiente galardonado fue Roly Serrano, reconocido este año por múltiples Instituciones: “Me han dado tantos premios en estos últimos meses que ya me estoy preocupando” bromeó el actor agradeciendo sinceramente el otorgado para la ocasión junto a tantas queridas personalidades.
Otro galardonado fue el muy apreciado periodista Luis Pedro Toni quien, tras recordar sus primeros pasos en la profesión y su paso por el diario La Razón, agradeció el reconocimiento y se lo dedicó a su esposa y compañera de tantos años que lo acompañaba desde la platea.
Finalmente, recibió el Premio Bahía Blanca No Olvida- Carlos Di Sarli el Vicepresidente de la Academia Nacional del Tango Osvaldo Minian, incansable luchador por la memoria del maestro bahiense, que además de agradecer el reconocimiento pidió que no se extingan los defensores de “lo nuestro” como José Valle, a quien agradeció especialmente todo lo realizado por la cultura nacional y la figura del Señor del Tango.
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| Norberto Madurga, Roly Serrano, Luis Pedro Toni, Mario Valdez y Osvaldo Minian |
sábado, 17 de octubre de 2015
A 70 años del surgimiento del peronismo: el 17 de octubre
Una multitud de trabajadores se movilizó hace 70 años a Plaza de Mayo para reclamar la liberación del entonces coronel Juan Domingo Perón, el hombre que el 17 de octubre de 1945 se convirtió en líder indiscutido del movimiento político que hizo posible que los sectores populares conquistaran derechos sociales y condiciones de ciudadanía.
Dos años antes de este hecho de masas, que marcó una divisoria de aguas en la historia argentina del siglo XX: un golpe de Estado encabezado por el general Arturo Rawson puso fin el 4 de junio de 1943, al gobierno de Ramón Castillo, surgido del fraude electoral.
Al iniciarse el gobierno militar de Rawson, el movimiento obrero se encontraba dividido en cuatro centrales sindicales. Los dirigentes iniciaron contactos con oficiales del Ejército, entre los cuales estaban Perón y Domingo Mercante, con el propósito de impulsar un conjunto de leyes sociales.
Perón decidió impulsar la creación del Departamento de Trabajo, organismo que comenzó a gestionar la relación del gobierno con los gremios y que en diciembre de 1943 alcanzó el rango de Secretaría. Desde esa dependencia, Perón impulsó la creación de tribunales de trabajo, la indemnización por despido, el Estatuto del Peón Rural y el de los periodistas. En 1944, se sancionaron 123 convenios colectivos de trabajo y al año siguiente, otros 347, los cuales alcanzaban a más de 2 millones de trabajadores.
La gestión de Perón generó el apoyo de los gremios, que comenzaron a respaldar su posible candidatura presidencial, lo que generó recelos entre la oficialidad del Ejército que ocupaba el Gobierno. El ministro de Guerra, el general Eduardo Ávalos, cabeza de los conservadores del Ejército, planteó la detención de Perón. Presionado por esos sectores, el presidente Edelmiro Farrell ordenó el 12 de octubre de 1945 la detención de Perón y su traslado a la isla Martín García. Tres días después de la detención, el gremio azucarero de FOTIA se declaró en huelga para reclamar su liberación.
Perón acusaba un malestar y fue trasladado al Hospital Militar en el barrio de Belgrano, a donde arribó el 17 por la madrugada. En las primeras horas de esa jornada de miércoles, los sindicatos, ante la presión de las bases, comenzaron a movilizarse para exigir su liberación .
El gremialista Cipriano Reyes organizó las primeras columnas de manifestantes que avanzaron hacia Plaza de Mayo. La multitud era imparable y en las primeras horas de la tarde colmó por completo la Plaza de Mayo, donde los manifestantes se refrescaron los pies en una fuente con tal de mitigar el efecto del calor.
Pasadas las 23, desde el balcón de la Casa Rosada, Perón habló a la multitud y, en un hecho que inauguró la liturgia de su movimiento, pidió la desmovilización en paz.
El 17 de octubre pasó ser conocido como el Día de la Lealtad en la tradición peronista, pero lo más trascendente de ese día fue la incorporación de la clase trabajadora como factor de poder .
Dos años antes de este hecho de masas, que marcó una divisoria de aguas en la historia argentina del siglo XX: un golpe de Estado encabezado por el general Arturo Rawson puso fin el 4 de junio de 1943, al gobierno de Ramón Castillo, surgido del fraude electoral.
Al iniciarse el gobierno militar de Rawson, el movimiento obrero se encontraba dividido en cuatro centrales sindicales. Los dirigentes iniciaron contactos con oficiales del Ejército, entre los cuales estaban Perón y Domingo Mercante, con el propósito de impulsar un conjunto de leyes sociales.
Perón decidió impulsar la creación del Departamento de Trabajo, organismo que comenzó a gestionar la relación del gobierno con los gremios y que en diciembre de 1943 alcanzó el rango de Secretaría. Desde esa dependencia, Perón impulsó la creación de tribunales de trabajo, la indemnización por despido, el Estatuto del Peón Rural y el de los periodistas. En 1944, se sancionaron 123 convenios colectivos de trabajo y al año siguiente, otros 347, los cuales alcanzaban a más de 2 millones de trabajadores.
La gestión de Perón generó el apoyo de los gremios, que comenzaron a respaldar su posible candidatura presidencial, lo que generó recelos entre la oficialidad del Ejército que ocupaba el Gobierno. El ministro de Guerra, el general Eduardo Ávalos, cabeza de los conservadores del Ejército, planteó la detención de Perón. Presionado por esos sectores, el presidente Edelmiro Farrell ordenó el 12 de octubre de 1945 la detención de Perón y su traslado a la isla Martín García. Tres días después de la detención, el gremio azucarero de FOTIA se declaró en huelga para reclamar su liberación.
Perón acusaba un malestar y fue trasladado al Hospital Militar en el barrio de Belgrano, a donde arribó el 17 por la madrugada. En las primeras horas de esa jornada de miércoles, los sindicatos, ante la presión de las bases, comenzaron a movilizarse para exigir su liberación .
El gremialista Cipriano Reyes organizó las primeras columnas de manifestantes que avanzaron hacia Plaza de Mayo. La multitud era imparable y en las primeras horas de la tarde colmó por completo la Plaza de Mayo, donde los manifestantes se refrescaron los pies en una fuente con tal de mitigar el efecto del calor.
Pasadas las 23, desde el balcón de la Casa Rosada, Perón habló a la multitud y, en un hecho que inauguró la liturgia de su movimiento, pidió la desmovilización en paz.
El 17 de octubre pasó ser conocido como el Día de la Lealtad en la tradición peronista, pero lo más trascendente de ese día fue la incorporación de la clase trabajadora como factor de poder .
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Frases de Mariano Moreno
Abogado, periodista y político argentino, uno de los principales ideólogos e impulsores de la Revolución de Mayo (1810) y gran participación como secretario de la Primera Junta.Mariano Moreno nace en el seno de una familia de clase media, de padre español Manuel Moreno y Argumosa y madre argentina Ana María Valle.
Estudia en el Real Colegio de San Carlos y luego viaja a Chuquisaca (Sucre, Bolivia) en 1799 para completar sus estudios de teología y obtener el título de abogado en 1804.
En 1806, durante las expediciones británicas que atacaron a las colonias españolas del Río de la Plata, conocidas como Invasiones Inglesas (1806-1807), Mariano Moreno se opone y redacta un diario con los acontecimientos.
Durante la Revolución de Mayo (1810) no participa activamente en los sucesos revolucionarios, donde fue depuesto el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y reemplazado por la Primera Junta.
Al ser proclamada la primera Junta, Mariano Moreno fue nombrado secretario y se reveló como un gran estratega, tratando de extender y consolidar la revolución a través del "Plan de Operaciones".
Tiempo después funda el periódico "La Gaceta", la Biblioteca Nacional y se preocupó de los intereses de la industria y el comercio, reacondicionó los puertos de Ensenada y de Carmen de Patagones.
El prestigio logrado por Mariano Moreno con sólo 33 años despertó recelos dentro y fuera del gobierno y tras un fuerte choque con Cornelio Saavedra, presidente de la junta, es destinado a una misión en Londres (Inglaterra).
Fallece en alta mar el 4 de marzo, a bordo de la fragata inglesa "Fame", en el viaje que hacía como diplomático hacia Inglaterra.
El gobierno antiguo nos había condenado a vegetar en la oscuridad y abatimiento, pero como la naturaleza nos ha criado para grandes cosas, hemos empezado a obrarlas, limpiando el terreno de tanto mandón ignorante.
Es justo que los pueblos esperen todo bueno de sus dignos representantes; pero también es conveniente que aprendan por sí mismos lo que es debido a sus intereses y derechos.
Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila.
Felizmente, se observa en nuestras gentes, que sacudido el antiguo adormecimiento, manifiestan un espíritu noble, dispuesto para grandes cosas y capaz de cualesquier sacrificios que conduzcan a la consolidación del bien general.
(...) No debía escandalizarse por el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa. Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales.
La verdad, como la virtud, tienen en sí mismas su más incontestable apología; a fuerza de discutirlas y ventilarlas aparecen en todo su esplendor y brillo: si se oponen restricciones al discurso, vegetará el espíritu como la materia; y el error, la mentira, la preocupación, el fanatismo y el embrutecimiento, harán la divisa de los pueblos, y causarán para siempre su abatimiento, su ruina y su miseria.
¡Levante el dedo el pueblo que no tenga que llorar hasta ahora un cúmulo de adoptados errores, y preocupaciones ciegas, que viven con el resto de sus individuos; y que exentas de la decrepitud de aquéllos, no se satisfacen con acompañar al hombre hasta el sepulcro, sino que retroceden también hasta las generaciones nacientes para causar en ellas igual cúmulo de males!
Yo he visto llorar muchos hombres por la infamia con que se les entregaba; y yo mismo he llorado más que otro alguno, cuando a las tres de la tarde del 27 de junio de 1806, vi entrar a 1. 560 hombres ingleses, que apoderados de mi patria se alojaron en el fuerte y demás cuarteles de la ciudad.
Sea que sigan dependiendo de España o que formen gobiernos independientes, lo cierto es que los sudamericanos, en este momento, abren sus brazos a Inglaterra: es indiferente en qué forma buscan nuestra ayuda, siempre que el incremento de los negocios y el nuevo mercado que nos ofrecen para la venta de nuestras manufacturas compense nuestra protección.
Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas.
Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía.
El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien; él debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Seremos respetables a las naciones extranjeras, no por riquezas, que excitarán su codicia; no por el número de tropas, que en muchos años no podrán igualar las de Europa; lo seremos solamente cuando renazcan en nosotros las virtudes de un pueblo sobrio y laborioso.
Estudia en el Real Colegio de San Carlos y luego viaja a Chuquisaca (Sucre, Bolivia) en 1799 para completar sus estudios de teología y obtener el título de abogado en 1804.
En 1806, durante las expediciones británicas que atacaron a las colonias españolas del Río de la Plata, conocidas como Invasiones Inglesas (1806-1807), Mariano Moreno se opone y redacta un diario con los acontecimientos.
Durante la Revolución de Mayo (1810) no participa activamente en los sucesos revolucionarios, donde fue depuesto el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y reemplazado por la Primera Junta.
Al ser proclamada la primera Junta, Mariano Moreno fue nombrado secretario y se reveló como un gran estratega, tratando de extender y consolidar la revolución a través del "Plan de Operaciones".
Tiempo después funda el periódico "La Gaceta", la Biblioteca Nacional y se preocupó de los intereses de la industria y el comercio, reacondicionó los puertos de Ensenada y de Carmen de Patagones.
El prestigio logrado por Mariano Moreno con sólo 33 años despertó recelos dentro y fuera del gobierno y tras un fuerte choque con Cornelio Saavedra, presidente de la junta, es destinado a una misión en Londres (Inglaterra).
Fallece en alta mar el 4 de marzo, a bordo de la fragata inglesa "Fame", en el viaje que hacía como diplomático hacia Inglaterra.
El gobierno antiguo nos había condenado a vegetar en la oscuridad y abatimiento, pero como la naturaleza nos ha criado para grandes cosas, hemos empezado a obrarlas, limpiando el terreno de tanto mandón ignorante.
Es justo que los pueblos esperen todo bueno de sus dignos representantes; pero también es conveniente que aprendan por sí mismos lo que es debido a sus intereses y derechos.
Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila.
Felizmente, se observa en nuestras gentes, que sacudido el antiguo adormecimiento, manifiestan un espíritu noble, dispuesto para grandes cosas y capaz de cualesquier sacrificios que conduzcan a la consolidación del bien general.
(...) No debía escandalizarse por el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa. Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales.
La verdad, como la virtud, tienen en sí mismas su más incontestable apología; a fuerza de discutirlas y ventilarlas aparecen en todo su esplendor y brillo: si se oponen restricciones al discurso, vegetará el espíritu como la materia; y el error, la mentira, la preocupación, el fanatismo y el embrutecimiento, harán la divisa de los pueblos, y causarán para siempre su abatimiento, su ruina y su miseria.
¡Levante el dedo el pueblo que no tenga que llorar hasta ahora un cúmulo de adoptados errores, y preocupaciones ciegas, que viven con el resto de sus individuos; y que exentas de la decrepitud de aquéllos, no se satisfacen con acompañar al hombre hasta el sepulcro, sino que retroceden también hasta las generaciones nacientes para causar en ellas igual cúmulo de males!
Yo he visto llorar muchos hombres por la infamia con que se les entregaba; y yo mismo he llorado más que otro alguno, cuando a las tres de la tarde del 27 de junio de 1806, vi entrar a 1. 560 hombres ingleses, que apoderados de mi patria se alojaron en el fuerte y demás cuarteles de la ciudad.
Sea que sigan dependiendo de España o que formen gobiernos independientes, lo cierto es que los sudamericanos, en este momento, abren sus brazos a Inglaterra: es indiferente en qué forma buscan nuestra ayuda, siempre que el incremento de los negocios y el nuevo mercado que nos ofrecen para la venta de nuestras manufacturas compense nuestra protección.
Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas.
Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía.
El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien; él debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Seremos respetables a las naciones extranjeras, no por riquezas, que excitarán su codicia; no por el número de tropas, que en muchos años no podrán igualar las de Europa; lo seremos solamente cuando renazcan en nosotros las virtudes de un pueblo sobrio y laborioso.
lunes, 7 de septiembre de 2015
Arturo Sabato:El Ideólogo De La Política Petrolera De Frondizi Por José Valle
Fue un actor central en la política petrolera del gobierno de Arturo Frondizi (1958-1962), que se impuso ganar la llamada "batalla del petróleo" aumentando el área de exploración y explotación mediante los contratos con empresas privadas.Esos convenios fueron posteriormente anulados, al llegar Arturo Illia al gobierno.
Muchos años después, en 1988, cuando volvía a abrirse camino la participación privada en las postrimerías del gobierno de Raúl Alfonsín, Sabato expresó que la decisión con que actuó Frondizi "engendró resentimientos, cuidadosamente alimentados por los intereses que se vieron lesionados cuando en 60 días se negociaron y firmaron los contratos y en 40 meses se alcanzó el autoabastecimiento".
Dijo entonces que la moral pública "se vería fortalecida si quienes se opusieron entonces y apoyaron la anulación de esos contratos en 1963 reconocieran ahora su grueso error".
Sabato estaba firmemente convencido de que la política desarrollista, que pasó por encima de los reparos contra el capital foráneo, había sido muy beneficiosa para el país. En ese período, entre 1958 y 1960, ocupó la presidencia de YPF.
Y al retirarse, el presidente Frondizi le dijo: "Le correspondió a usted un puesto en nuestra más avanzada vanguardia" y estimó lógico que hubiera tropezado con dificultades y "ataques injustificados contra su persona y sus intenciones".
Arturo Sabato había nacido en Rojas en 1913, en el seno de una familia de once hijos.. Hermano mayor del escritor Ernesto, Sabato fue el delegado personal del ex presidente Arturo Frondizi en YPF y durante su gestión la Argentina llegó por primera vez al autoabastecimiento de petróleo.
Arturo se doctoró en química en La Plata, en 1938. En 1939 ingresó en la destilería de La Plata y trabajó en YPF hasta su renuncia, en 1948. Se reincorporó en 1955, tras haber sido profesor en la Universidad de Cuyo. Falleció el 23 de julio de 1998 en Buenos Aires a los 84 años
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